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#7SCD

Al reflexionar acerca de nuestro día a día, es fácil pensar en los espacios que nos rodean, en la arquitectura y el urbanismo que orquesta la cotidianidad. En cambio, si hablásemos en términos de escala, el lugar del diseño industrial es a la arquitectura y el urbanismo, lo que la estructura atómica es a la materia. Lo que a estos espacios les confiere sustancia, color, calor, olor, tacto, usabilidad y habitabilidad, es del dominio del diseño industrail, y por su carácter a escala humana, orgánica en su uso, personal, en la mayoría de los casos pasa desapercibida, siendo tan invisible como necesaria.

Las calles cambian, y en su constante fluir, pocas veces consideramos el esfuerzo con el que no un diseñadxr, sino centenares, idean desde piezas de la farola a moldes de las cerámicas que pisamos, bancos, ladrillos, pinturas y un largo sinfín de ítems. Como ruido de fondo, vivimos en el diseño, nos comunicamos con diseño, nos movemos con diseño, nos vestimos con diseño y revestimos las paredes de nuestro hábitat con diseño. Siempre ha estado presente, pero pocas veces visible.

Aunque curiosamente, es esta inmensa fuente invisible de conocimiento la que, puesta en práctica, nos forma continuamente, que consciente o inconscientemente, nos inspira y nos nutre. Lo que nos rodea nos cambia y, a su vez, nosotrxs cambiaremos lo que nos rodea.

La Bauhaus fue la primera institución en plantearse la existencia particular y característica del diseño industrial, de forma implícita. Cien años más tarde, esta pregunta sigue sin responderse y sigue siendo objeto de debate. Se trata, pues, de una cuestión de visibilidad, en la que poco a poco el diseño está ganando en autonomía y tomando consciencia. Queremos lanzar una pregunta, apelar a la subjetividad de cada unx y a su interpretación personal de cuál es la esencia del diseño, para llenar los vacíos que nos rodean.

Por ello, la IC este año se centra en el espacio que nos rodea, las calles, las casas, las personas, y aquello que los unen en un continuo coherente: los materiales. Descontextualizando estas superficies y colores, le quitamos importancia al medio y le damos importancia al sujeto, que más allá de la materialidad de las superficies, constituye nuestra propia interpretación. Un camino iniciado en la Bauhaus, y que seguimos todavía recorriendo.

“We design our world, while our world acts back on us and designs us.” – Anne-Marie Willis